Unos Brazos de Sol

No soy muy seguidora del canto nuevo. No es que no me agrade la trova, pero mis principales gustos musicales apuntan más hacia otro estilo. Sin embargo, Alejandro Filio me transporta y entrega la paz que muchas veces busco al final del día.

¿Hasta qué punto es válida la lucha por cambiar por no responder a ciertos patrones establecidos? ¿Hasta qué punto es válido acabar la lucha por cambiar porque simplemente eres así?

Flash Back: Había salido tarde de la universidad. Tenía que pensar en la práctica profesional, decidir si la haría en empresa privada o pública, o bien en un medio de comunicación. A eso se sumaban un par de incertidumbres más, así que me fui caminando hasta mi casa.

Ese día terminé por romper las zapatillas, dejé olvidada la tarjeta del banco en el cajero del correo en Colo Colo con O’Higgins y terminé dejando constancia del extravío en el furgón de carabineros que se estaciona en la Plaza de Armas.

**Escrito en 2011, un día cualquiera del mes de octubre**

Escrito por Verónica @ viernes, enero 20, 2012 | 1 comentarios

Los 80 y el recuerdo de Los Años Maravillosos

La serie Los 80 de Canal 13, basada en cómo enfrentan dicha década la familia Herrera, se ha convertido en la producción chilena con mayor audiencia. Apela a la nostalgia y diálogo simple, ese que todos alguna vez y con cierta similitud hemos tenido en nuestra casa.

La historia es maravillosa, la construcción de las situaciones es muy representativa de la sociedad chilena en aquellos años y la estética, a mí parecer, está perfectamente trabajada. La familia toma té con un juego de loza que de seguro todos tuvimos en esos años. Notable.

Sabía que Los 80 me recordaba algo. Y la ampolleta se me encendió cuando leí que para formular los guiones de la serie lo hacen pensando en el futuro de los personajes, en el cómo serían en la actualidad. Pero, cuando realmente se me encendió la ampolleta fue cuando leí que Felix es el narrador e hilo conductor de la historia. Y aunque a simple vista no se nota, es él quien cuenta todos los sucesos.

¡Los Años Maravillosos! (The Wonder Years). Todo coincidía (no todo, a decir verdad, pero sí hay varias similitudes con esa serie transmitida también por Canal 13 en los 90). Un niño en la pre adolescencia, tierno, a ratos incomprendido, con un amigo confidente tipo Pepe Grillo.

Como quizás usted ve Los 80, entonces le refresco la memoria con los detalles de The Wonder Years.

Contexto
La serie estadounidense cuenta, desde la perspectiva del hijo menor de la familia, el cómo vive este grupo las distintas situaciones sociales de Estados Unidos entre los años 1968 y 1973 (la serie fue emitida desde 1988 hasta 1993). Los acontecimientos del país, la vida familiar, la amistad y los conflictos cotidianos son parte de la trama.

La familia Arnold
Exceptuando que en Los 80 la familia se agranda con la llegada de Anita (final de la segunda temporada), los Arnold son exactamente los mismos miembros: papá, mamá, la hija mayor y dos varones.

Kevin Arnold
A diferencia de Los 80, en Los Años Maravillosos podemos escuchar constátenme la voz de Kevin (ya adulto) en su calidad de narrador testigo. Asiste al colegio, cuestiona el actuar de los mayores, experimenta sentimientos típicos de un preadolescente y trata de entender, con una mirada inocente, los acontecimientos que ocurren en su país. También tiene un mejor amigo, de anteojos y bastante más cauteloso que él…

Paul
Enfermiso, buen estudiante y muy culto para su edad. Su sueño es estudiar en la universidad. Al final de la serie se da a conocer que irá a Harvard.

Integrantes de la Familia de Kevin
El papá también se llama Juan (John, para ser más claros), trabaja en una empresa y tiene una jefatura, al igual que el patriarca de Los 80. La mamá, Norma, es dueña de casa. El resto de la familia la componen Wayne (hermano del medio) y Karen, quien es la mayor. Es idealista y a veces medio hippie.

Winnie Cooper
Al igual que Félix en Los 80, Kevin se enamora de su guapa vecina que es un poco mayor que él.

Las similitudes son bastante rebuscadas, aunque el contexto no deja de ser similar. Dos familias típicas de clase media que sortean la contigencia politico-social del país en el cual viven. Recomiendo- si tienen tiempo- que busquen la serie The Wonder Years en Internet. Absolutamente digna de ver y ganadora de un Globo de Oro en 1989 a la Mejor Serie.

Nota para los recolectores de trivia y amantes de la cultura pop: por años existió el rumor que Paul, el mejor amigo de Kevin, era ni más ni menos que Marilyn Manson en sus tiempos de infante y en una faceta actoral. ¿Y qué pasó? Nada. El rumor era meramente un falso mito urbano.

Escrito por Verónica @ martes, diciembre 13, 2011 | 2 comentarios

Corre, querida, corre

Ayer me detuve cinco minutos. Eternos: mi cabeza no dejaba de recordarme que a pesar de ser sábado había muchas cosas por hacer.

Pasó que me acordé de algo que me dijo una compañera de magíster en la hora del break y me cuestioné si efectivamente me la estoy jugando por ejecutar todo lo que algún día me propuse hacer antes de cumplir una cierta edad.

No son grandes cosas, lo aclaro. No obstante, ya entré en el circuito más complicado: hay hartos virajes, no es fácil detenerse, hay que acelerar constantemente y encontrar estacionamiento es difícil. A veces me quiero bajar. El cinturón de seguridad aprieta, ahoga. Menos mal que eso pasa sólo algunos días.

Independiente del día a día, el leitmotiv de mi vida sigue siendo la atemporalidad de pensamiento, de estética setentera y sonidos de los 80. Pearl Jam, la semana pasada, me hizo recordar los 15 años, el 98, las interrogantes y las incertidumbres. Era algo que, si mal no recuerdo, se llamaba adolescencia.

Y ahora que uno la analiza a la distancia, la adolescencia era solo un ahogo en vasos de agua. Simple a la distancia, simple, simple. Había estacionamiento para elegir, en más de un lugar y a variadas horas del día.

Todo tiempo pasado en un futuro será menos complejo. La solución es descansar o vaciar tu taza, como dijo el profesor de creatividad. La otra semana me adueñaré de un día.

Escrito por Verónica @ lunes, octubre 03, 2011 | 2 comentarios

Aquellos tiempos que no volverán…

Dicen que el tiempo guarda en sus bastillas las cosas que el hombre olvidó. Lo que nadie escribió, aquello que la historia nunca presintió.

Después de mucho tiempo- y en el contexto de una especie de paseo dominical- fuimos con el Carlo al campus de nuestra alma mater: la Universidad de Concepción.

Caminamos por el pasto, por el Foro y por la laguna de los patos igual como lo hacíamos en nuestra época de estudiantes, en donde la plata alcanzaba para papas fritas y completos. Si bien, y producto del trabajo, ahora podemos ir a comer a lugares mejores, se añoran esos tiempos desbordantes de juventud y simplezas.

Antes había tiempo para ver Los Simpsons, dormir siesta, para pasar un buen rato mirando a la gente transitar, mientras recordabas los trabajos y certámenes a rendir en los próximos días.

La vida laborar es mucho mejor que la vida de estudiante, no hay duda. Sin embargo, recordar la simpleza de esos tiempos conlleva a una nostalgia inexplicable, a comprobar que el tiempo no retrocede y que hay que recibir a la experiencia con los brazos abiertos, tratando de escabullir el cansancio que provocan los deberes (ya sean personales o laborales).

Estoy segura que al Carlo le debe pasar algo muy similar a lo que me sucede a mí: que somos de esas personas por las que el tiempo pasa por la vereda de el frente, nos arrastra con él cambiando nuestras vidas, pero no cambiándonos a nosotros mismos.

Escrito por Verónica @ domingo, agosto 28, 2011 | 3 comentarios

Y tú ¿te detienes o sigues de largo?

El Periodista debe descubrir y registrar temas de interés público. Pero ¿qué pasa cuando una situación obliga a abstraerte de tu profesión para actuar desde lo personal y emocional?

Siempre he pensado que las ganas de cambiar el mundo parten por uno mismo. Antes de convencer al de al lado (que si te sigue, genial) o de articular discursos que sólo pueden quedar en lo teórico; el contribuir a cambiar el mundo debe ser ejecutando lo que tú sabes que hace falta realizar.

Cambia el mundo el que se ducha en el tiempo preciso, el que apaga la luz que no ocupa, el que gastó 50 pesos en comprar un pan para el mendigo o el perro que vaga en las calles. Cambia el mundo el que se atreve a decir lo que piensa y demuestra sus sentimientos de pasión o dolor sin importar lo que piensen los demás.

Y evitando juzgar al resto, soy una convencida que cambia el mundo el que actúa persuadido de hacer lo correcto, aunque se equivoque. Actuar con honestidad y concordancia entre lo que dice nuestra racionalidad y sentimientos es valorable, aunque cometamos un error.

De este análisis recordé a Kevin Carter, un reportero gráfico Sudafricano que en 1994 fue galardonado con un Pulitzer. Un año antes, tomó la foto que acompaña este post y que lo llevó a obtener el premio: en Sudán capturó a un niño desnutrido, el cual era acechado por un carroñero que de seguro quería comérselo.

Qué ganas de saber lo que ocurrió después de que el reportero gráfico obtuvo la imagen. Sin embargo, al año siguiente se suicidó porque sintió que el verdadero buitre había sido él y no el ave que está en la fotografía. La disyuntiva entre ayudar al pequeño y capturar la imagen- más el cuestionamiento social- hicieron que provocara su propia muerte.

Hace unos años se supo que el pequeño de la foto se llamaba Kong Nyon, y que estaba identificado por la ONU al momento en que Carter lo fotografió, pues llevaba en su mano una pulsera con la que marcaban a los niños en situación de hambre.

Nyon sobrevivió a pesar de estar en una crítica situación de salud. Murió en 2007 producto de una fiebre.

Lo difícil aquí es colocarse en el lugar del gráfico, quien en su momento argumentó que a través de imágenes como ésta era la única forma de tomar consciencia de la situación que se vivía en ciertos lugares del mundo.

¿Tenemos que seguir viendo fotografías así para entender de una vez por todas que este mundo está envuelto en serios problemas? ¿Será necesario seguir fotografiando situaciones denigrantes para tomar consciencia de que nuestra realidad se aleja de la que viven otros?

Escrito por Verónica @ lunes, agosto 15, 2011 | 5 comentarios

Karen ya no canta ¿Habrá sido culpa del Periodista?

Era la más bonita de toda la cuadra y también del colegio. No sólo cantaba bien, sino que además dominaba la batería, instrumento que por los años 70 era asociado sólo a los que llevaban pantalón.

¿La falta de precisión periodística terminó con la vida de ella? ¿Será que un pequeño comentario en el reportaje- no alusivo a su trabajo- la haya encontrado justo en un momento emocional vulnerable que decantó lo que vino posteriormente? ¿Habrá sido realmente la irresponsabilidad periodística la que le causó la enfermedad?

Karen Carpenter era un joven de talla real, o sea, de contextura normal. Cuando la fama plena, las giras, los premios y los millones de discos vendidos empezaron a ser una realidad para el dúo que conformaba con su hermano (Richard), se publicó un reportaje en una revista en donde gratuitamente se le trató de gorda.

Y no se trata de cuestionar las inseguridades ajenas, ni la falta de cordura como para excluir auditivamente lo que no es verídico. Karen, no supo discriminar el comentario subjetivo y comenzó a flagelar su salud física.

Fueron años de dietas y mal nutrición los que hicieron que, a los 32 años y producto de una anorexia nerviosa, su corazón se detuviera para siempre. En 1983 fue encontrada muerta en su casa.

¿Habría existido la enfermedad de no haber sido por el reportaje que criticó su aspecto físico? ¿Qué responsabilidad tuvo el periodista que en desmedro del trabajo de la cantante emitió un juicio de valor nada objetivo con respecto a ella?

Recordé este caso hace poco tiempo mientras escribía un ensayo sobre la ética periodística. Mi conclusión fue que pequeños grandes detalles son los que marcan la diferencia entre un profesional y otro. Y grandes pequeños detalles en una redacción, por lo visto, pueden acabar con la vida de una persona que en determinado momento se encuentre con sus emociones trastocadas.

Si Karen Carpenter sucumbió ante la prensa setentera- mucho más dócil y benevolente que la actual- menos habría soportado la lamentable jugarreta periodística que envuelve a muchos medios en la actualidad.

La farándula no es lo mismo que la prensa de espectáculos. Que quede claro. La primera, se sustenta en aspectos de la vida personal y afectiva de personajes mediáticos. La segunda, abarca informaciones relacionadas al arte, cultura y puestas en escena en general.

Respuestas específicas a casos como este sólo se obtienen del protagonista. Lo lamentable es que el análisis de los hechos ocurre con demasiada posterioridad. Y a veces es demasiado tarde como para volver atrás.


Escrito por Verónica @ sábado, agosto 13, 2011 | 2 comentarios

De R.E.M y la terminal de partida

Los aeropuertos y los terminales de buses me resultan lugares que evocan a una inexplicable melancolía. Y así como algo extraño me pasa cuando ingreso en uno de ellos, lo mismo pasa cuando mis oídos escuchan una canción de R.E.M. Más abajo lo explicaré.

Estas son cosas que carecen de explicación lógica, al igual que los sentimientos (no profundos, pero claramente existentes) que despiertan.

El aire y la carretera siempre me producen inseguridad. Mirar la nada, lo simple (y lo bueno de que sea simple), el avanzar sintiendo que dejas algo atrás y que si en el trayecto algo sale mal nunca más volverá a ser lo de antes.

Más que el viaje en sí y lo entretenido de conocer nuevos lugares y respirar aires nuevos, la sensación de melancolía que me producen los aeropuertos y terminales de buses sucede aunque tenga yo no sea una protagonista al interior de ellos. A veces ingresas buscando un cajero automático o un café. Y la sensación es la misma que cuando vas en el asiento 24 con rumbo a otro lugar.

Tratar de buscar respuestas precisas del por qué de esto no tiene lógica. A veces hay que dejar que las cosas pasen, asumir lo que sentimos de forma impulsiva sin reprimir que nuestra cabeza de vez en cuando tenga una vida propia descoordinada con nuestra cuota de racionalidad. Con esto me refiero a las sensaciones inexplicables.

Escuchar la voz de Michael Stipe me recuerda el olor a tierra mojada, ese mismo que se siente en verano cuando riegan el jardín después de que el sol se esconde. Tiene algo tan noventero, tan asociado a esa década, que no me gusta escuchar. Y no porque existan cosas inconclusas o tristes relacionado a aquellos años.

¿O será que sonó R.E.M en un mal momento y no lo recuerdo exactamente? Los aeropuertos, los terminales y R.E.M para mí tienen algo en común.

Escrito por Verónica @ domingo, agosto 07, 2011 | 2 comentarios

Los marcianos llegaron y la Nasa no hizo nada

El otro día le dije al Carlo que tenía ganas de ver una película mala. No, en realidad la película no era mala, sino más bien de esas de culto.

Buscamos el video de la familia McPherson (Alien Abduction). Después leyendo en Internet me enteré que aún hay muchos ufólogos que en sus charlas muestran la película como evidencia suprimiendo los créditos.

Eso sí, el formato de la película es un claro ejemplo de cómo hacer cine con bajo presupuesto para luego recaudar millones (aunque los actores sean pésimos).

Recuerdo que años después de haber visto por primera vez la cinta (allá por los 90), al colegio todos llegaron hablando de The Blair Witch Project . Luego de haber visto cómo unos marcianos se llevaban a los McPherson, la de la bruja me pareció aún más mala (aunque Inet ayudó bastante a que muchos cayeran con la historia).

De las últimas que he visto en este formato están Rec (no me gustó) y Paranormal Activity. Esta última sin duda te hace pensar en eso que por racionalidad no crees, pero que no tienes cómo comprobar. De todos modos la película está lejos de ser una imperdible.

Escrito por Verónica @ martes, marzo 08, 2011 | 0 comentarios