Corre, querida, corre

Ayer me detuve cinco minutos. Eternos: mi cabeza no dejaba de recordarme que a pesar de ser sábado había muchas cosas por hacer.

Pasó que me acordé de algo que me dijo una compañera de magíster en la hora del break y me cuestioné si efectivamente me la estoy jugando por ejecutar todo lo que algún día me propuse hacer antes de cumplir una cierta edad.

No son grandes cosas, lo aclaro. No obstante, ya entré en el circuito más complicado: hay hartos virajes, no es fácil detenerse, hay que acelerar constantemente y encontrar estacionamiento es difícil. A veces me quiero bajar. El cinturón de seguridad aprieta, ahoga. Menos mal que eso pasa sólo algunos días.

Independiente del día a día, el leitmotiv de mi vida sigue siendo la atemporalidad de pensamiento, de estética setentera y sonidos de los 80. Pearl Jam, la semana pasada, me hizo recordar los 15 años, el 98, las interrogantes y las incertidumbres. Era algo que, si mal no recuerdo, se llamaba adolescencia.

Y ahora que uno la analiza a la distancia, la adolescencia era solo un ahogo en vasos de agua. Simple a la distancia, simple, simple. Había estacionamiento para elegir, en más de un lugar y a variadas horas del día.

Todo tiempo pasado en un futuro será menos complejo. La solución es descansar o vaciar tu taza, como dijo el profesor de creatividad. La otra semana me adueñaré de un día.

Escrito por Verónica @ lunes, octubre 03, 2011 | 2 comentarios

2 Comentarios

A las 9/10/11, Blogger Javier dijo...

creo que es de una letra de una canción, pero leí una frase que decía:

"la adolescencia es la etapa en la vida en que uno aprende a discernir lo bueno y lo malo... eligiendo siempre lo malo"

Cuídate y espero el siguiente post =)

 
A las 13/10/11, Blogger Sergio dijo...

debemos vivir y sentir lo necesario para crecer.
me explico, cada paso que damos en la vida tiene un propósito, el cual lo descubrimos pasado los años.
si sientes q te faltan cosas por hacer y que los años están pasando como un rayo, no te desesperes, piensa que estas ganando experiencia.

quizás no me recuerdes, pero nos leíamos hace muchos años.

un abrazo, Sergio Pacheco

 

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