Y tú ¿te detienes o sigues de largo?

El Periodista debe descubrir y registrar temas de interés público. Pero ¿qué pasa cuando una situación obliga a abstraerte de tu profesión para actuar desde lo personal y emocional?

Siempre he pensado que las ganas de cambiar el mundo parten por uno mismo. Antes de convencer al de al lado (que si te sigue, genial) o de articular discursos que sólo pueden quedar en lo teórico; el contribuir a cambiar el mundo debe ser ejecutando lo que tú sabes que hace falta realizar.

Cambia el mundo el que se ducha en el tiempo preciso, el que apaga la luz que no ocupa, el que gastó 50 pesos en comprar un pan para el mendigo o el perro que vaga en las calles. Cambia el mundo el que se atreve a decir lo que piensa y demuestra sus sentimientos de pasión o dolor sin importar lo que piensen los demás.

Y evitando juzgar al resto, soy una convencida que cambia el mundo el que actúa persuadido de hacer lo correcto, aunque se equivoque. Actuar con honestidad y concordancia entre lo que dice nuestra racionalidad y sentimientos es valorable, aunque cometamos un error.

De este análisis recordé a Kevin Carter, un reportero gráfico Sudafricano que en 1994 fue galardonado con un Pulitzer. Un año antes, tomó la foto que acompaña este post y que lo llevó a obtener el premio: en Sudán capturó a un niño desnutrido, el cual era acechado por un carroñero que de seguro quería comérselo.

Qué ganas de saber lo que ocurrió después de que el reportero gráfico obtuvo la imagen. Sin embargo, al año siguiente se suicidó porque sintió que el verdadero buitre había sido él y no el ave que está en la fotografía. La disyuntiva entre ayudar al pequeño y capturar la imagen- más el cuestionamiento social- hicieron que provocara su propia muerte.

Hace unos años se supo que el pequeño de la foto se llamaba Kong Nyon, y que estaba identificado por la ONU al momento en que Carter lo fotografió, pues llevaba en su mano una pulsera con la que marcaban a los niños en situación de hambre.

Nyon sobrevivió a pesar de estar en una crítica situación de salud. Murió en 2007 producto de una fiebre.

Lo difícil aquí es colocarse en el lugar del gráfico, quien en su momento argumentó que a través de imágenes como ésta era la única forma de tomar consciencia de la situación que se vivía en ciertos lugares del mundo.

¿Tenemos que seguir viendo fotografías así para entender de una vez por todas que este mundo está envuelto en serios problemas? ¿Será necesario seguir fotografiando situaciones denigrantes para tomar consciencia de que nuestra realidad se aleja de la que viven otros?

Escrito por Verónica @ lunes, agosto 15, 2011 | 5 comentarios

5 Comentarios

Para cambiar el mundo tenemos primero que cambiar nosotros y luchar conpasiòn por lo que creemos

 
A las 16/8/11, Blogger Verónica dijo...

Así es, José Luis, cuando eso suceda de seguro vamos a tener una sociedad mejor. Gracias por pasar por mi blog :)

 
A las 16/8/11, Blogger valeria dijo...

Buen blog. Me gustaría compartir lo siguiente, que tiene relación con el post que escribiste. Hace una semana, visité la exposición de la World Press Photo. Y justamente pensé lo mismo que planteas acá, pero desde otra perspectiva: podemos leer sobre el hacinamiento en las cárceles del norte de África, pero si no lo vemos no somos capaces de percibir su real magnitud.
El problema no es si se toma o no una foto sobre una realidad como la descrita en tu post. El problema es que existen esas realidades.

 
A las 16/8/11, Blogger Verónica dijo...

¡Hola, Valeria! qué gusto de verte por acá comentando. Creo que tu última frase lo dice todo y con mucha exactitud: "El problema no es si se toma o no una foto sobre una realidad como la descrita en tu post. El problema es que existen esas realidades". Absolutamente de acuerdo.

Un abrazo. Nos leemos.

 
A las 26/8/11, Blogger Cristhian M. dijo...

El hambre y la miseria, han estado con nosotros desde los inicios de los tiempos. Y a pesar de que en nuestros tiempos, hemos visto más organización, para enfrentar estos temas, igual muchos a pesar de aportar o ayudar en forma económica a las causas sociales, igual terminamos mirando hacia un lado cuando en nuestra sociedad, vemos a una persona mendigando. Siempre nos estamos preocupando de lo que sucede en continentes como Asia y África, y nos olvidamos de mirar nuestro patio trasero, donde vemos familias completas viviendo a un costado de los botaderos, viviendo de la basura, de lo que pueden vender y de lo que pueden comer. Al final la conciencia viene por casa, y por la educación que recibimos, sino se nos concienza desde pequeños a ayudar y "ayudarnos" a nosotros mismos, esto nunca cambiará.

 

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