Un recuerdo más que pasajero
Don J. Así lo llamaremos: simplemente J. En aquella época estaba a cargo de mi formación y de la de 30 quinceañeros más.
Don J nos mostraba algunas escenas de La Naranja Mecánica y detenía justo la cinta del VHS Kioto en un primerísimo primer plano de Alex DeLarge.
-Por favor, observen: lleva pestañas postizas. Es un claro ejemplo de cómo será la juventud en el 2000, con una identidad y estampa carente de valores.
¡Pero si era sólo una película! pensaba mientras nos invitaba a seguir otro tipo de cine. Claramente don J nunca leyó el libro y se quedó sólo con lo hecho por Kubrick. El libro es mucho peor.
En ese tiempo yo abusaba del personal stereo, me sentía incomprendida y me gustaba estar sola. Y sí, claro: nadie, pero absolutamente nadie, me entendía. Qué novedad a los 15 años.
Los temas del The Spaghetti Incident? terminaron aturdiendo a la masa radioescucha. Por el colegio paseaban también algunos Grunges (¿Qué será de ellos?). A todo esto: los Grunges de ayer, son los intolerantes de hoy. Ya escribiré de eso.
Don J en el recreo me quitó un cassette de David Bowie, por considerar que su imagen no era muy correcta. Aludió a que tenía un no sé qué medio confuso... no argumentó nada. A la F, que era más romántica, a los días después en su inspección del recreo que quitó un cassette de Arjona (¡De Arjona!).
Con el paso de los años llegué a una clara conclusión: don J pensaba que éramos tontos. Espero que se haya equivocado.
Escrito por Verónica @ martes, enero 25, 2011 | 0 comentarios
















