Felicidad en el bolsillo
Detenerse y analizar cómo ha pasado el tiempo es un trabajo que últimamente he hecho bastante. Raro. Debe ser que inconscientemente- y usando las mismas palabras del Carlo- una noche de fines de febrero desperté y habían cambiado mi ciudad. En fin, del terremoto no voy a escribir.Tengo un trabajo que me gusta, en una empresa compuesta con buenos profesionales y, por sobre todo, con buenas personas. Cuando daba vida a este blog de forma constante todavía estaba estudiando periodismo. Fue ahí en que no me di cuenta de que alguien le apretó un stop a mi vida, pero siento que si bien las circunstancias han cambiado, yo sigo siendo la misma.
Y me gusta eso último. Conozco otras mujeres que al salir de la universidad y empezar a trabajar de manera estable caen en una constante amargura, que las aprisiona en un deber ser, querer tener y una queja eterna.
El otro día le decía a un grupo de alumnos que ser feliz era una actitud de vida. Que siempre habrá una preocupación familiar, algún problema de salud o trabajo, que el dinero va y viene. Y si eso siempre estará presente ¿Por qué no tratar de enfrentarlo con una sonrisa si la angustia poco ayuda?
Una actitud de vida positiva de verdad que hace bien. Yo la adopté hace años. A veces cuesta pero se puede. ¿La receta? No te la da un médico, sino tú mismo.
Escrito por Verónica @ viernes, julio 02, 2010 | 3 comentarios

















